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Una manera de vivir más tranquila

La forma de vida de antes era más tranquila, más alegre, donde existía el cordial y respetuoso saludo mañanero

Mario Lara Franco

domingo, 24 octubre 2021 | 09:08

Buenos días estimados lectores, señores padres de familia. Señores, hoy vamos a salir un poco de lo rutinario para hacer algunos comentarios de lo que hemos vivido años atrás, donde la forma de vida era más tranquila, más alegre, donde no existía el cordial y respetuoso saludo mañanero “el buenos días”, en todas las personas, incluyendo a los niños y de esto me refiero a los años sesenta, cuando nuestro querido Nuevo Casas Grandes, era un pueblito donde se podía ver hasta donde terminaba la zona urbana, tanto del lado norte como del lado sur. Las anchas callesotas en las cuales en aquel entonces empezaron a ser famosas las zanjas, los fuertes aguaceros y la serie de relámpagos que nos daban cada susto, que hasta corría uno a esconderse a la casa y pasada la tempestad, por la noche, se escuchaba el croar de las ranas y los sapos, y en  los enormes charcos que se formaban en las calles, los niños disfrutaban usándolos como alberca. Era una agradable diversión para todos los niños, y los juegos de aquellos tiempos, eran las canicas, el trompo, el valero, el yoyo y naturalmente las retas del beisbol y las mujeres el lazo, los encantados y en ocasiones hombres y mujeres se acoplaban para jugar en determinado juego. Era un rato en la noche, después de la cena, porque había que levantarse temprano para ir a la escuela, que en aquellos años se asistía en la mañana y en la tarde, cargando un chorro de libros y cuadernos, pero, eso sí, todos muy contentos con sus libros y cuadernos bien forrados, como también muy cambiaditos con zapatos bien boleados y las uñas bien limpias porque nos las iban a revisar. Esto fue parte de la niñez, ahí nomás a grandes rasgos. Seguidamente veamos el inicio de nuestra juventud, la diversión principal era el cine, los triples acostumbrados que ofrecía el Cine Imperial y los ya mayores, pues a los bailes y practicar un deporte en ese entonces, el beisbol, que era el deporte principal y después entró el futbol, el basquetbol y el volibol que se practicaban en las escuelas. En relación a los bailes, estaban los salones El Casino, Club de Leones y El Ranchito. Ahora, ustedes jóvenes pongan a trabajar su imaginación y remóntense al pasado, de aquellos tiempos donde disfrutábamos de los bailongos, quizá a varios de usted les tocó caminar por toda la vía para llegar a El Ranchito acompañado de sus amigos, aventándose algunas rolas, contando chistes, sacándole la garra al que no le dieron permiso. Total que se disfrutaba ese trayecto de la casa a El Ranchito y cuando se iniciaba en El Casino, si no se era del agrado se trasladaban a El Ranchito haciendo una travesía corta para llegar pronto, la cual se efectuaba con mucha frecuencia al grado de toparse con otros chavos que venía justamente de ese lugar y se les preguntaba como estaba el ambiente en el salón. Era una sana diversión a lo máximo, sobre todo que había la confianza de transitar a altas horas de la noche, que de aquel entonces las 12 ya era la hora usual. Más o menos así era la situación, ahora, señalaré dos de las vagancias de la niñez y fueron el tocar la puerta o quebrar un vidrio y salir corriendo sin escaparse de la propia casa de los amigos. Había que aguantar la vara, todo esto era de común acuerdo del grupo, lo que si este tipo de vagancias muy pocas veces se realizó, ya que todas las noches, hombres y mujeres nos acoplábamos para divertirnos con algunos juegos y por otro lado, las acciones más graves fueron los robos y los más frecuentes, robos de gallinas y la ropa que se dejaba en los tendederos y tanques de gas. En aquel entonces, pos sí se podía, era una feriecita. Imagínense toda la ropa del tendedero, tres o cuatro gallinitas, para hacer un buen caldo algunos días y el tanque de gas, ese sí era como para llorar, pues costaba más. tán de acuerdo?, yo sé que sí. Por lo pronto estimados lectores, señores padres de familia, pásenla bien.