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Rompen géneros y barreras sociales

El fenómeno de los tatuajes se ha ido apoderando de la vida cotidiana de las personas en todos los estratos sociales.

El Diario del Noroeste

Víctor Hugo Valdovinos/ El Diario

jueves, 13 febrero 2020 | 10:36

Nuevo Casas Grandes.- De manera velada, el fenómeno de los tatuajes se ha ido apoderando de la vida cotidiana de las personas en todos los estratos sociales, y mientras antes era un tema tabú y hasta de condena social contra los individuos que portaban uno, acusados de pandilleros o drogadictos, hoy este arte en la piel ya rompió las barreras de género y clases sociales, por lo que casi no existen familias donde al menos uno de sus miembros no porte uno... ¡Y con orgullo!.

Aunque "el primer tatuaje" casi siempre es tan clandestino como pueden ser la lista de las otras "cosas prohibidas" que los padres imponen a sus hijos, al día de hoy han cambiado muchas de estas restricciones y poco a poco, la sociedad actual se ha ido amoldando a esta afición que le da un distintivo muy particular a cada persona.

En su mente y respaldado por la experiencia de más de 20 años como tatuador, Adolfo Corea Valverde, adentra su narración los pros y contras de este gusto muy personal, que dejó de ser característico de personas marginadas o grupos de élite como los "yakuza" de la mafia japonesa.

"Es cierto que todavía hay inseguridad en los que quieren un tatuaje por primera vez, porque lo piden pequeño y en una parte oculta de su cuerpo, y ya sabemos que es porque se los pueden recriminar en su casa, pero una vez que se los descubren, ya tienen más confianza para venir y ordenar tatuajes más grandes y a la vista, porque los quieren presumir", indicó Corea Valverde quien tiene establecido desde el 2013 su estudio "Saints & Sinners" (Santos y Pecadores).

No obstante, señaló que esos tiempos ya quedaron atrás y que ahora la gente es más abierta a realizarse un tatuaje sin temor a ser condenado o estigmatizado, de tal modo que de cada cinco clientes, cuatro son mujeres y aguantan el dolor "más que los hombres".

Asimismo, indicó que los tatuajes no son un gusto arraigado solamente en personas donde hay pandillas, sino que ahora lo adoptan hombres y mujeres de todos los estratos sociales e incluso de edades pues en la actualidad ya no solamente los jóvenes se tatúan sino también personas mayores y mujeres con hijos ya grandes, aclarando solamente que por ley y por regla de los tatuadores establecidos, no se le realizan este tipo de trabajos a los menores de edad.

"La única excepción es cuando el menor viene acompañado de sus padres, por lo que les hacemos firmar un documento en el que ellos asumen por completo la responsabilidad como sus tutores y dejan una copia de su credencial, así nos deslindamos nosotros si hay algún problema", dijo el dueño de este estudio ubicado en los altos de la avenida Benito Juárez, entre las calles Del Prado y 6 de Marzo, frente a "Pizzería Nápoles".

Como todo un profesional, con los años Adolfo Corea ha perfeccionado su estilo y sus herramientas de trabajo, por lo que cada sesión con él está garantizada en calidad de diseño y en higiene con materiales estilizados, además de ser de los más caros en el mercado para evitar secuelas que siempre vienen con un tatuaje como ardor en la piel, enrojecimiento por alergias o hasta el desvanecimiento de la tinta.

"Aquí cuido al cliente durante todo el proceso, uso materiales que se emplean en trabajos quirúrgicos como baberos para dentista, cubrebocas, vaselina orgánica, bálsamos anestésicos, jabón quirúrgico, puntas y agujas desechables y esterilizadas, guantes y hasta bolsas para cubrir los cables y la máquina que va a estar en contacto con el cliente, todo para que tenga el menor dolor posible, que no se infecte la herida, que no tenga alergias y sobre todo que sane lo más pronto posible", indicó.

Básicamente, un tatuaje es una herida que producen las agujas al penetrar la piel a tal velocidad que van dejando un surco sangrante que hay que estar limpiando, al final queda la figura deseada y la piel muy enrojecida, pero la herida no se nota porque en realidad está cubierta de tinta.

Ahí, el trabajo parece estar terminado pero para garantizar el trabajo, el mismo cliente debe guardar una serie de recomendaciones para cuidar su tatuaje durante 10 días en los que el dueño del estudio "Saints & Sinners", le deja una crema de vitaminas en la piel y la cubre con una película especial que actúa como una segunda piel, ya que tatuada, la piel original es demasiado sensible al tratarse de una herida abierta.

Además, al cliente se le recomienda una pomada especial que le ayuda a recuperarse más pronto, la cual dice: "No deben comprarla en farmacias de productos similares porque van a tener irritación o alergias, además no es lógico que gasten 800 o 1000 pesos en un tatuaje por ejemplo, y quieran ahorrar los 70 pesos de una crema por una similar de 18 pesos".

Así, es primordial cuida un tatuaje del sol y sobre todo del agua clorada como la de las albercas, que tiene una reacción química con la tinta que hace que el tatuaje se desvanezca cuando aún no ha cicatrizado la piel.

Sobre la calidad de sus diseños, los trabajos que comparte en su red social hablan por sí mismos, y viendo en retrospectiva, Adolfo Corea recuerda sus primeros trabajos y acepta con una sonrisa que la calidad de ahora a sus primeros tatuajes es mucha.

"A mí siempre me gustó dibujar, pero recuerdo que fue hasta la prepa en la escuela "Guadalupe Victoria", que se ubicaba en la secundaria "Club de Leones" y ya desapareció, que empecé con lo de los tatuajes y desde entonces no he dejado de hacerlos", relató este tatuador originario de esta ciudad de Nuevo Casas Grandes, donde su arte lo ha llevado incluso a trabajar en Delicias, Ascensión, Ricardo Flores Magón, a Ciudad Juárez y Chihuahua.

Aceptó que en sus inicios, hace más de 20 años, igual que todos comenzó con pistolas hechizas a las que le sacaban el motor de los audífonos, lo armaban en un lapicero donde la aguja era el alambre de una cuerda de guitarra y ¡A darle y sin llorar! pues ese método rústico es muy tardado doloroso, a diferencia de las agujas modernas que llevan desde tres hasta 100 puntas para cubrir grandes áreas durante el entintado, reduciendo el trauma y el tiempo del trabajo.

Su fama en el mundo del tatuaje lo precede, a tal grado que residentes de Estados Unidos como Phoenix, Arizona y Denver, Colorado vienen a México para realizarse tatuajes y no solamente porque sea más barato sino por la calidad, pues sus clientes se "saltan" Ciudad Juárez para venir directamente a Nuevo Casas Grandes a realizarse sus trabajos, donde es frecuente que sigan regresando.

Sobre los tatuajes más populares, Adolfo Corea indicó que un tiempo se volvieron tan populares los "atrapasueños" (artesanía de hilados en un aro y con plumas que elaboraban los apaches) que ya eran una pesadilla para los tatuadores, luego comenzaron a popularizarse los símbolos de infinito con plumas o palomas, siguieron los de colores tipo acuarela y después, los diseños tribales, pero de todo eso se cansaron los tatuadores a tal grado que algunos comenzaron a negarse a hacerlos y ahora ya pasaron de moda y casi no se usan.

Dijo que las figuras que no pasan de moda son las calaveras y las rosas, incluso en hombres, aunque las mujeres se inclinan más por las flores, los reptiles y los felinos, mientras que la tendencia de los hombres son los demonios y los motivos japoneses, imágenes más agresivas.

Sobre las temporadas de mayor demanda, este artesano de la tinta refirió que justamente las fechas del 14 de febrero, día de los enamorados, se satura de parejas que quieren sellar su relación con un tatuaje en el que manifiesten su compromiso de uno hacia el otro.

Los 14 de febrero hago hasta 30 tatuajes al día, aunque suele suceder que a las semanas o meses alguna de esas personas regresan para que les elimine ese tatuaje, por eso es muy recomendable que antes de ponerse un tatuaje, que piensen muy bien lo que se van a poner porque un trabajo con tinta ya no se quita.

Aunque el trabajo del tatuador es hacer lo que el cliente pida, sí dijo que hay figuras que son "prohibidas", pues así como en Japón los tatuajes de los "yakuza" son distintivo de esa banda, aquí en México y sobre todo en el estado, hay diseños que están reservados exclusivamente a los miembros de bandas o incluso, al rango que éste tiene dentro del grupo, por lo que los mismos tatuadores le recomiendan a sus clientes, en el caso de que pidan un diseño de éstos, que si lo hacen sin pertenecer a esos grupos van a tener problemas.

Sobre las áreas más difíciles de tatuar, tanto para el cliente como para el tatuador es en la cabeza y en las costillas, ya que esas áreas le son muy dolorosas al cliente, mientras que para el tatuador es dificultoso trabajar en la cabeza porque es una parte del cuerpo que sangra de manera abundante.

En sus anécdotas, recuerda que cuando antes trabajaba hasta 3 horas en un tatuaje pequeño y sencillo, hace un tiempo ejecutó para un amigo unas mangas japonesas en las que tardó tres días con sesiones de 7 a 8 horas.

"Cada caso es muy particular y hay gente tan extravagante que una vez llegó al estudio una muchacha que trajo músicos y para darse valor estuvieron aquí tocando música de banda en lo que yo le hacía el tatuaje, algo extraño para nosotros los tatuadores que solemos trabajar más a gusto con música electrónica, rap o rock", concluyó Adolfo Corea Valverde.