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Odiantes y críticos

Un odiante puede definirse como un individuo que hace mucho ruido, vocifera, pero no crítica, descalifica

Juan Durán Arrieta

domingo, 28 noviembre 2021 | 10:14

Un lector me acusa de amloísta, pues considera que dejo al presidente de la república fuera de mi crítica. Es cierto, sigo convencido por las personas que hacen las cosas diferentes y Andrés Manuel López Obrador no es la excepción, se encuentra entre las personas principales de ese convencimiento personal. También he dicho que a la Cuarta T se le puede criticar, que tiene, como todo lo humanos, errores que sería necesario enmendar, pero es tanto el odio generado, que no seré yo quien diga, de qué modo, qué temas y de qué manera se le puede criticar. No tengo ningún problema para considerarme alguien que analiza la Cuarta Transformación y considera además que los cambios que propicia llegan en un buen momento para un país donde las cosas venían siendo profundamente desiguales, donde se construyó una sociedad que sin rubor alguno tuvo entre sus filas a una legión de ciudadanos con hambre, y, a la vez, al hombre más rico del mundo. Un odiante puede definirse como un individuo que hace mucho ruido, vocifera, pero no crítica, descalifica. Aquí en Nuevo Casas Grandes hay odiantes. Se consideran analistas, pero odian, es decir, atacan desde esa enfermedad que es su odio. Un odiante, para mi no llega siquiera a crítico; no hay en el odiante juicio alguno, le invaden los prejuicios, los inventos, en el mejor de los casos porque en el peor, persiste la descalificación. La semana antepasada, los odiantes nacionales y alguno que otro local, vaticinaban un sonoro regaño a López Obrador por parte de Biden y Trudeau, presidente de Estado Unidos de Norteamérica y Primer Ministro de Canadá respectivamente. No hubo una pizca de diferencias, mucho menos reclamo alguno, pero los odiantes no pueden reconocerlo, mejor persistieron en la descalificación sobre la forma como se sienta el presidente de la república mexicana para, de ahí, sostener que se mostraba inseguro y empequeñecido. Es decir, quisieron ser muy sesudos y terminaron analizando las supuestas manifestaciones corporales del presidente. Les invade el odio como un sentimiento funesto, que los lleva a inventar la realidad sin rubor alguno. No reconocen que mientras más odien y descalifiquen, la gente lo sabe, y apoya más, cada vez más, porque lo miran y lo viven, sabe la gente que mucho de lo que dicen nada es cierto. El lunes pasado me animé cuando observé algunas opiniones de Federico Arreola, director del portal “SDP noticias”. Hizo una dura crítica a Jorge Castañeda, ese otrora intelectual de izquierda situado férreamente ahora en la derecha, ex canciller de Vicente Fox, un expresidente de mala memoria. Arreola acusa a Castañeda de inventar el relato de un país que se derrumba, la misma historia de odiantes locales. Sólo ellos se creen los iluminados, los únicos que sí saben cómo puede conducirse al país. Detrás de sus palabras, de sus vaticinios simplistas, de sus predicciones fallidas, existe una arrogancia que suena grotesca. No hay premisas viables porque no existe siquiera seriedad entre ellos, ni en sus lenguajes y ni en “sus análisis”. Federico Arreola dice: “¿Cuál es el país de Jorge Castañeda, Héctor Aguilar Camín, Claudio X. González, Carlos Loret de Mola, etcétera? El que emergerá en cuanto se dé ‘el derrumbe’ del gobierno de AMLO —derrumbe, sí: tal es la expresión que utiliza Castañeda—. En realidad, Castañeda habla de evitar el derrumbe de la nación mexicana, es decir, evitar lo que él piensa pasará con México si AMLO sigue gobernando y si Morena gana las presidenciales de 2024.” Dice Federico Arreola: “Castañeda tiene derecho a opinar de esa manera —yo opino que vamos bien y que iremos mejor si se consolida la 4T el siguiente sexenio—, pero considero que el mencionado intelectual está cerca de caer en la ilegalidad o en la antidemocracia abiertamente golpista. No puedo calificar de otra manera su insistencia en el diagnóstico de que los “factores externos” —es decir, la intervención de Estados Unidos en México— serán “decisivos para impedir el derrumbe” Prosigue: “Ojalá Castañeda vuelva a ser el demócrata que ha sido y entienda que solo hay una forma realmente legítima de cambiar de proyecto político: la de ganar las elecciones presidenciales. Pienso que Castañeda está desesperado porque no ve en la actual oposición a nadie con capacidad para vencer a quien sea el candidato o la candidata de Morena en las presidenciales de 2024. De ahí su anhelo de que sea el gobierno de Estados Unidos el que derrote al movimiento de Andrés Manuel.”, termina el periodista dueño de SDP noticias, un portal que comenzó su vida periodística llamándose “El Sendero del Peje” pero que terminó manejandose con el acrónimo “SDP” como su nombre. Aquí también hay de esos odiantes. Hubo quienes deseaban que regañaran a Amlo. No solo no lo regañaron sino lo reconocieron, y, ante eso, mejor callan y jamás reconocerán que le fue muy bien a López Obrador, que con ello, nos fue muy bien a todos los mexicanos, los que residimos aquí y los que residen allá en esos países donde millones esperan arreglar su situación legal, y de esa forma, dejar de permanecer en las sombras. Aca de este lado, millones también saben que decir que el país se encuentra siendo conducido bien y que “el derrumbe” sólo existe en sus deseos y su frustración. Un discurso catastrófico, por lo demás, pero absolutamente falso. No han bastado tres años durante los cuales cada una de las profecías de los odiantes han ido cayendo por su propio peso. No pueden explicar más que decalificando, que, a tres años de distancia, AMLO siga manteniendo los más altos índices de popularidad y aceptación. No admiten que el país de “el derrumbe” que tanto predicen, sólo existe en sus cabezas como una ilusión, como un deseo irrefrenable de que todo salga mal. Se yergue el rostro visible de un deseo que los carcome en todo este invento. Les rompe la predicción, los corroe el engaño que inventan. Los hechos, los simples hechos, les golpean la cara una y otra vez, y vuelven a recomponerse, a enfermarse otra vez. He leído buena parte de la obra de Alejandro Páez Varela, un periodista juarense que ya tiene muchos años en la ciudad de México donde desarrolló sus talentos sobre todo en el periódico “El universal”. Aparte de hacer periodismo, escribe novelas. Fuimos colegas en mis años mozos en el Diario. El trabajaba en Juárez, y yo, acá en Nuevo Casas Grandes. En 1991 me enviaron a Juárez a capacitación para introducir por primera vez las computadoras y digitalizar todo el proceso de producción del Diario aquí. Esos días lo conocí. Convivimos muy poco, pero no olvidé algunas lecciones y consejos a un novel como yo que iba de Nuevo Casas Grandes a Juárez a capacitarse. Pues bien, Alejandro Páez Varela hace unos cuantos días publicó un artículo al que denominó “El bucle opositor” donde señala otra vez la larga lista de odiantes de López Obrador. Sitúa en ellos a Claudio X. González, a Carlos Loret de Mola, Dennise Dreser entre otros más. Paeza Varela define lo que es un bucle. “El bloque opositor lleva años en un bucle. Da vueltas y vuelas en una espiral descendente, repitiendo sus mismos errores. (…) Me extraña la imposibilidad de la oposición para no ver más allá de sus barbas.”. Paeza Varela acusa que “…la oposición está metida en un bucle. Le meten toda la fuerza a temas que el presidente va resolviendo y luego se ven obligados a guardar silencio (…) como fue el caso de que ‘AMLO serían un peligro para México’. No sucedió. Otro ejemplo: Calderón sacó una trabla donde ‘demostraba’ que nos vacunarían en no sé cuantas décadas. No fue así. Ya no habla de ello y se veia contento -y cómo no, qué alivio- cuando se vacunó.”, termina Páez Varela. Son muchos los ejemplos donde la oposicion falla, pero no lo reconoce. LO cierto es que en este país de “el derrumbe” el presidente goza de una popularidad que parece nadie detener. ¿Cómo explicar tantas predicciones de la debacle y a la vez, tanto interés por lo que hace, y tanto reconocimiento por sus logros?. Ante este panorama, ¿Soy amloísta? Sí, aún reconociendo sus errores que como ser humano los tiene. Por otro lado, exijo se resuelvan los problemas de corrupción que hay en la UPN Campus Nuevo Casas Grandes y en la UPNECH. Comentarios: jcdurana@hotmail.com