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La importancia de ser fuerte

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Noé Fremery

domingo, 26 septiembre 2021 | 07:29

Quien no ha escuchado alguna vez a alguien decir “Hay que ser fuertes en la vida porque el mundo no es un lugar fácil para vivir”. Pero entonces debemos preguntarnos qué tipo de fuerza es necesario tener. Existen dos tipos de fuerzas que como humanos poseemos o podemos desarrollar. La primera es la fuerza física. La segunda es la fuerza mental. La fuerza física es aquella que nos permite movernos a través de los músculos que nuestro cuerpo tiene. Podemos llegar a ser fuertes físicamente haciendo ejercicio físico y comiendo de manera saludable. El comer bien nutre nuestros músculos para que puedan crecer mientras que el ejercicio los fortalece y ayuda a distribuir las sustancias producidas por el alimento. Tenemos que ser físicamente fuertes primeramente por nuestra salud corporal ya que esto además de ayudar a regular las sustancias que absorbe nuestro cuerpo también ayuda a que los músculos den mejor soporte a nuestros huesos y hace que estos permanezcan flexibles por más tiempo. El ser fuerte físicamente además de otorgarnos una mejor calidad de vida nos da acceso a diferentes tipos de trabajos que nos pueden ayudar a enfrentar y salir adelante en situaciones difíciles. La fuerza mental no es una fuerza física. Se presenta en los momentos difíciles de la vida. Ser fuerte mentalmente no es fácil. Para llegar a ser fuerte mentalmente se necesita ser paciente ya que la fuerza mental se desarrolla principalmente a través de la paciencia. Algunas actividades que pueden ser útiles para esto son primero, la meditación, la cual nos ayuda a tranquilizarnos y enfocarnos porque mientras meditamos tenemos que concentrarnos y poner atención a nuestra respiración. La respiración ayuda a calmar y controlar nuestros pensamientos. La segunda actividad es hacer yoga, la cual nos ayuda a relajarnos y nos enfoca en nada más que los movimientos relajantes que hacemos. El ser fuerte mentalmente mientras estamos pasando por dificultades nos ayuda a resistir, tener esperanza, pensar en soluciones y actuar para salir adelante. En todas las cosas existe un balance que, si respetamos, podemos ser beneficiados. Nuestras fuerzas también tienen ese balance. Podemos balancearlas pensando con inteligencia en cada situación qué tipo de fuerza se necesita ya que en algunas situaciones se requerirá más fuerza física que mental, en otras será lo opuesto y en otras se necesitará un poco de las dos. Durante los últimos meses de la segunda guerra mundial el ejército americano estaba llegando por Japón. Ellos empezaron a entrenar más hombres porque los soldados japoneses eran enemigos que ofrecían resistencia fanática y mataban a muchos americanos. Dentro de una de las compañías que estaban entrenando se encontraba un hombre que quería servir a su país sin tomar armas porque había crecido en una familia con un padre muy violento. Muchos se burlaron de él y fue puesto en la cárcel por no querer portar armas de combate. Esta situación duro hasta que su padre fue a ver uno de los generales que conocía para pedirle que liberaran a su hijo y lo dejaran actuar según su conciencia y sus derechos individuales. Después de ser liberado, este hombre salvo a todo su batallón usando su fuerza física y mental. Con sus hechos valientes se ganó el respeto y amor del resto de los soldados hasta el fin de su vida. La fuerza mental es para soportar, aguantar y resistir durante cualquier momento difícil mientras que la física es para hacer todos tipos de trabajos manuales. Siempre que hagamos uso de estas dos fuerzas en balance saldremos beneficiados tanto de manera individual como en conjunto