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La experiencia de nuestro "Boulevard de las culturas"

El boulevard ha sido amenazado para ser convertido literalmente en un tianguis

Juan Durán Arrieta

domingo, 26 septiembre 2021 | 07:22

Era la mañana casi el mediodía. Hacía unos Viguería Espinoza días se acababa de anunciar el triunfo de Jesús Pendones en la presidencia municipal. Había yo llegado a continuar planteando situaciones sobre inversiones que pudieran aplicarse en la Universidad Pedagógica Nacional de Nuevo Casas Grandes, donde he desempeñado mis funciones en los últimos terinta y un años de mi vida. Sin saberlo, comenzó una larguísima charla entre nosotros dos que se prolongó hasta casi las siete de la tarde. Uno a uno, después de unas horas de haber llegado a la oficina de Pendones Fernández, los empleados de la oficina de Obras Públicas que todavía ocupaba, se fueron retirando. Recuerdo que le dije con cierta nostalgia y en medio del asombro que recién había llegado de Ciudad Camargo Chihuahua, de cumplir una encomienda de la universidad. Le dije que comí en un restaurante, que me distraje durante la comida observando un enorme vitral donde, con cierto orgullo, el establecimiento, sus dueños y trabajadores, exhibían fotos de muchos camarguenses distinguidos, algunos de los cuales, no viven en la ciudad, sino donde desempeñan sus funciones. Ahí miré una foto de María Sorté, de Lucha Villa, de David Alfaro Siqueiros, de Sebastián, entre muchas otras de deportistas también. Me detuve entusiasmado por las fotos, pero sobre todo por la forma como el establecimiento mostraba su orgullo por el terruño, por vivir y venir de esta tierra con todos esos hombres y mujeres grandemente reconocidos. 'Tan sólo se trata de un lugar privado y ya promueven eso, 'le dije a Pendones. '¿Cómo es posible que ese lugar se ocupe de esas cosas -insistí-. 'Seguramente debe estar sembrado en los dueños y trabajadores del local un enorme orgullo por pertenecer a esta parte de la tierra, a su matria, ese pequeño lugar donde dieron sus primeros pasos, donde comenzó su vida, donde han hecho realmente la vida. Abrí un diálogo que parecía interminable. Largas y profundas reflexiones se vinieron después. Hablamos del arte, del deporte y de la convivencia cotidiana. Caminamos haciendo un esfuerzo de recuperar memoria sobre negocasagrandenses destacados. Son pocos, pero los hay. Nuestro diálogo se transformó. Buscamos espacios o lugares que nos distinguieran como comunidad. Había pocos. Solemos ser parcos en estos rubros, casi nulos. Recordé entonces una historia de la conocídisima y experimentada política Doña Rebeca Anchondo. 'oña Rebeca -dije- me contó una historia. Cuando Luis Donaldo Colosio acudía a estudiar al Instituto Tecnológico de Monterrey en Monterrey, pasaba de Magdalena de Kino por aquí por la ciudad de Nuevo Casas Grandes. De hecho, solía venirse con tiempo para dormir aquí, se quedaba en mi casa por lo menos un día con su noche, -decía Doña Rebeca con cierto orgullo-. –Varias veces, -prosigo reproduciendo las palabras de Doña Rebeca- me pedía que le llevara a dar una vuelta por las vías del tren. Se le hacía un lugar muy bonito, pero sobre todo, le parecía que se trataba de un lugar distintivo de Nuevo Casas Grandes. 'No hay otra ciudad con sus vías por el centro de la ciudad flanqueadas por dos calles, cada una en cada lado”, -dice Doña Rebeca que le decía ColosioReproduje esa historia con Pendones aquella larga tarde. Coincidimos en lo importante de la apreciación de Luis Donaldo Colosio y esas experiencias que vivió con Doña Rebeca. Casi nos robamos uno al otro el pensamiento: entonces, el boulevard puede ser nuestro signo de distinción, el lugar que hace diferente a Nuevo Casas Grandes. De ahí, pasamos a soñar la posibilidad de una serie de arreglos a lo que fueron las vías. Hacía unos años había terminado mis estudios de maestría en Educación e Integración Cultural. Me traje algunos de sus contenidos y la experiencia de unos trabajos que produje entonces y que publiqué en la revista 'nosotros' donde, desde la maestría pensábamos a las culturas y sus posibilidades de encuentro. La maestría estaba más bien orientada a la posibilidad de generar integración cultural entre Ciudad Juárez y el Paso Texas como dos ciudades que se invaden mutuamente, que se coviven y se sufren una a otra. Es decir, la maestría era operada y concebida en la UPN unidad Juárez, de ahí que su contenido fuera más bien pensando en la frontera de Estados Unidos y México. Traerla como programa a Nuevo Casas Grandes implicó que nos pensáramos como comunidad. Algunos trabajos nos obligaron a mirarnos desde la interculturalidad que vivimos. Aquí confluyen varias culturas: la anglosajona o mormona, la menona, la china, la japonesa, los indígenas del sur del país e indígenas tarahumaras, y nosotros que denominamos como “cultura mestiza”. Somos un crisol de culturas, son muchas, formamos un mosaico muy interesante, entonces pensábamos en la UPN cómo generar la integración cultural que era el propósito de la maestría. Revisábamos fronteras, su porosidad, su infranqueabilidad. Desde esos conceptos nos preguntamos sobre la posibilidad de convivir de mejor modo. El planteamiento entonces era ¿cómo generar interculturalidad en este micorcosmos de culturas que parecían convivir muy poco?. Podría decirse que lo único que compartíamos era principalmente el comercio. Traer el asunto de las culturas y su posibilidad de convivencia puso las cosas en su lugar. Insisto, la charla con Pendones fue muy larga: desde antes del mediodía hasta casi las siete de la tarde, como si fuera un dia premonitorio, un momento de esos en donde no transcurre el tiempo sino que se detiene, no lo sentimos, transcurrió de narración en narración. Luego de esa larga pero entretenida charla, empezaron ciertas conclusiones. Habíamos cruzado imaginariamente por Camargo, por nuestras culturas, entonces, lo más lógico es que el Boulevard que tanto quería y admiraba el malogrado Luis Donaldo Colosio, podría ser el signo de distinción de nuestra ciudad. 'Ahora ¿qué hacer, ahí? -nos preguntamos. Pues representar a nuestras culturas. Parecía un ejercicio simple, pero nos había consumido interesantes horas de mucha narración, de mucha escucha, pero sobre todo de comunidad con todo y sus hilos invisibles en los que se convierte cuando los propósitos son nobles y profundos. Nace entonces la idea de “el boulevard de las culturas”. Nadie puede negar que quizá como político Jesús Pendones Fernández es recio, fuerte y muy directo. Eso le ha representado problemas políticos pero le ha brindado a su vez una presencia que todavía tiene su peso, sobre todo en el vecino Casas Grandes, según me han dicho. No obstante, como gestor fue exitoso. Sabia qué puertas tocar, a dónde acudir y qué tipo de proyectos promover. Su condición de ingeniero civil lo hace sumamente práctico a veces hasta la ironía, es decir, práctico en exceso. Pasamos de la larga charla a soñar los hechos posibles. Estaba naciendo un proyecto. Se estaba fraguando una idea que, quiérase o no, haya venido del color de partido que sea, mucho distingue a Nuevo Casas Grandes. El Boulevard de las Culturas se ha quedado trunco hasta hoy. Como si se estigmatizara por el orígen partidario que llevó al poder a Jesús Pendones, los que lo han sucedido en la presidencia municipal han mostrado muy poco interés por continuarlo. Se quedó construida la plaza mestiza como comienzo, luego la plaza mormona que es la más acabada; después la china, que muestra razgos arquitectónicos de esa cultura aunque ya en deterioro y en abandono. Apenas los menones instalaron un papalote para distinguir a su cultura, pero comenzó el abandono. Las demás cuadras parecen no representar nada aunque faltan las culturas japonesas, las de distintos indigenismos que vienen del sur del país que bien podrían dividirse por regiones como los de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. De todos esos lugares vienen y se quedan aquí. Hablan sus lenguas originarias y muestran muchos rasgos de identidad que muestra su cultura ancestral. El boulevard ha sido amenazado para ser convertido literalmente en un tianguis. Lo intentó en su momento el expresidente municipal Mario Wong que en paz descanse. Es el riesgo que jugamos cuando lo mantenemos en abandono. Es tiempo de ponerle mano, de hacer actividad cultural desde las distintas manifestaciones según el espacio que representa cada cultura. El boulevard de las culturas esta ahí entonces para recordarnos el gran mosaico de lo que somos. Verlo conformado multicolor significaría definirnos a nosotros así: amigables, tolerantes, hospitalarios, y capaces de construir un espacio donde quepan muchos mundos, justo esos que nos conforman. Por otro lado, exijo se resuelvan los problemas de corrupción que hay en la UPN Campus Nuevo Casas Grandes y en la UPNECH. Comentarios: jcdurana@hotmail.com