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HISTORIA Y MEMORIA DE NUEVO CASAS GRANDES

La escuela-cárcel, pandemia y libertad

La pandemia trajo muerte, desolación, tristeza, dolor, mucho dolor, pero también esperanza

Arcadio Sánchez Rodríguez

domingo, 24 octubre 2021 | 09:00

LA CUÑA, PARA QUE APRIETE, HA DE SER DEL MISMO PALO, dicta un refrán popular. El Diccionario Académico lo plantea como "No hay peor cuña que la de la misma madera o del mismo palo". En fin, la frase expresa que, de ordinario, ninguno es peor para enemigo que el que ha sido amigo, etc., o del mismo oficio o familia. Son, por ejemplo, muchas las necedades que siendo virtud en el opositor se han convertido en abusos de poder y autoridad desde la actual Presidencia de la República, pero una de ellas puede presentarse como el botón de muestra: el aferramiento, enfermizo, por el regreso a las “clases presenciales” ¡YA! (sin semáforo VERDE, sin vacunación UNIVERSAL y sin la oportunidad de hacerlo VOLUNTARIAMENTE, no obligados, es decir las tres “V”: Verde, Vacunación y Voluntaria) Cierto es que las instituciones educativas de todos los ámbitos y sus “niveles” deben atender las necesidades especiales de conectividad, acceso a la tecnología y comprender las dificultades de aprendizajes de quienes no cuentan con las condiciones para la educación virtual, a distancia. Pero otra, muy diferente, que se aferren al regreso a las “clases presenciales”, a granel, incluso retando a la muerte, a la pandemia, arriesgando con ellos a la niñez, a la adolescencia y a la juventud. Más allá de violentar el derecho a la vida, el primero y más grande de todos los derechos humanos, y la salud, con el pretexto de la educación, existe toda una estrategia mediática, encabezada por el presidente, desde su poder omnímodo, desde el Estado, desde el Gobierno Federal, desde la dictadura del morenariado, para volver al modelo educativo “presencial” ¡YA!, simulación e hipocresía, con una urgencia que ni empata, ni embona con la realidad. Que las escuelas no estaban preparadas para la pandemia, es cierto. Pero hay algo peor: NO ESTÁN PREPARADAS PARA LA LIBERTAD. Tal como las conocemos, las escuelas -desde varios pensamientos pedagógicos alternativos- no sólo están inspiradas en las cárceles, ¡SON CÁRCELES!, centros penitenciarios, con toda la faramalla y los personajes de ralea, con carceleros y presos, muchos presos… La pandemia trajo muerte, desolación, tristeza, dolor, mucho dolor, pero también esperanza. Y eso no se ve desde la Presidencia de la República. La pandemia, sí cayó como ANILLO AL DEDO para la educación. Pero en lugar de ver las virtudes de la educación virtual, a distancia, desde el hogar, las autoridades se empeñan en regresar a las ESCUELASCÁRCELES diseñadas y perpetuadas desde hace siglos. Pero no vayamos tan lejos. Pensemos desde una cuña que debe apretar al actual gobierno: el pensamiento que subyace al EPISODIO REVOLUCIONARIO DE 1965, EN MADERA, CHIHUAHUA. Vayamos a la HISTORIA y la MEMORIA. Los guerrilleros chihuahuenses, los que inauguraron las guerrillas socialistas en el país, siguiendo así una gran tradición de subversiones durante los siglos XIX y XX, prácticamente toda la historia del México “independiente”, sostenían que no podía haber EDUCACIÓN SOCIALISTA en un país capitalista, aunque fuera gobernado por Lázaro Cárdenas del Río. Hoy podemos sostener, desde esta perspectiva, crítica, de izquierda, radical, que no puede haber CUARTA TRANSFORMACIÓN, si no implica una TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA y una TRASFORMACIÓN CULTURAL. No puede haber CUARTA TRANSFORMACIÓN, cuando las escuelas siguen siendo CÁRCELES y peor aún CEMENTERIOS o CÁMARAS DE GAS, de contagios y muerte. El aferramiento enfermizo, ahuevado, para regresar a las aulas, a las clases presenciales, es una claudicación, es una traición, de quienes fueron opositores, cuando la educación está accediendo a herramientas, técnicas, modelos y métodos que LLEGARON PARA QUEDARSE, después de la pandemia. Paradójicamente, la pandemia que recluyó a los estudiantes, en este caso, en sus hogares, para desde ahí, virtualmente, a distancia, tomar clases, es también un camino para la libertad, que debe explorarse desde las políticas educativas, desde los enfoques del AUTODIDACTISMO. La cuña del mismo palo, de la misma MADERA, son las RESOLUCIONES, los cinco folletos del Encuentro en la Sierra “Heraclio Bernal”. De acuerdo con sus propias especificaciones los documentos fueron preparados para constituirse en las resoluciones del encuentro en Torreón de Cañas del municipio de Las Nieves, Durango, en febrero de 1965. Para encontrar una cuña que apriete este gobierno de mentiras, traiciones y corrupción, hay que desmenuzar esas Resoluciones. Por el tema que he trazado, quiero comenzar con el folleto "LA PARTICIPACION DE LOS ESTUDIANTES EN EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO". A diferencia de los otros cinco documentos, éste aparece bajo la autoría de Arturo Gámiz, entre otras razones porque ya no tuvo el carácter de resolución del encuentro "Heraclio Bernal". Está elaborado con un método didáctico a base de preguntas y respuestas, muy propio de la formación docente de las escuelas normales de ese tiempo. Así lo dice el prologuista, Rogelio Luna Jurado. Para continuar la discusión dejo aquí tres citas de Arturo Gámiz, ideólogo: Entre los maestros se presenta otra salida artificiosa de la realidad. Dicen que: "En el aula se hace la labor revolucionaria", que "el maestro es el revolucionario por excelencia" y que "La educación es la palanca de la historia". Lo único cierto que hay en todo esto es que en el aula como en cualquier parte SE PUEDE hacer labor revolucionaria. Pero la máxima actividad revolucionaria se hace entre las masas populares. El maestro PUEDE SER revolucionario, pero en la medida que se aleje del significado que la SEP quiere darle a esa profesión y se liguen a la lucha de su pueblo por resolver sus problemas de clase. La educación es muy importante pero no la burguesa que se da en las escuelas sino la que se adquiere en el trato con las masas, en la acción revolucionaria, en la lucha social y política. Y, por último, el modo de ser de la sociedad no se debe a la educación sino a las condiciones materiales de su existencia y la palanca de la historia no es la educación sino el modo de producción. (…) "La misión del estudiante es estudiar" dicen con insistencia con el propósito evidente de convertir las escuelas en claustros y hacer que los estudiantes se tapen los ojos con los libros para que no vean ni oigan el drama del mundo y permanezcan impasibles mientras el gobierno por todas partes golpea, encarcela y asesina a quienes luchan por una vida mejor para la sociedad. (…) Estudiar no significa ir todos los días a la escuela con puntualidad, pero sin interés, repetir mecánicamente, como discos, lo que dicen los maestros, aceptar como válido lo que dicen los libros sin más averiguación, someterse a esa rutina y cargarse de lastre sólo para obtener un título que proporcione la comida, el traje, el carro y la esposa. Estudiar significa conocer los problemas del pueblo, compenetrarse de sus sentimientos y de sus aspiraciones, buscar en la palabra del maestro y en la del libro aquello que sirva para resolver esos problemas y realizar esas aspiraciones, examinar las experiencias y las enseñanzas de las generaciones anteriores y ver cómo han afrontado las situaciones que les tocó vivir. Estudiar es buscar las formas de ser útil y de coadyuvar a la emancipación de los explotados. El conocimiento no es un fin sino un medio. De liberación o de esclavización según quien lo maneje. Hasta aquí las tres citas de Arturo Gámiz. Sigamos pensando, discutiendo y rebelándonos, con el apoyo extraordinario de la Historia y la Memoria.