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MITO, LITERATURA Y REALIDAD

La caja de pandora

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Sigfrido Viguería Espinoza

domingo, 26 septiembre 2021 | 07:23

En este ahora que vivimos un espacio y un tiempo in-mediatizados en galimatías provocados por el fantasma del progreso, la civilización y la modernidad que trasmuta en poli formas contemporáneas albergadas en una visión occidental instrumentalizadas por el fenómeno de la Globalización como vehículo que arrasa la humanidad y la persona. Sentadas las bases en la corriente del Neoliberalismo que institucionalizó y concretó una visión Capitalista que clasifica, controla e interviene en todo el orbe: física, moral, económica, política, ecológica, religiosa, lingüística e ideológicamente, por mencionar algunos aspectos que influyen en categorías como: etnia, lengua, espacio-tiempo y sujeto-objeto… no como elementos dicotómicos sino como coexistentes en la diversidad de modos, formas y finalidades. Un pasado manipulado y maldecido…un futuro prometedor fantasmagórico y un aquí velociferino deshumanizado y enajenante. Los adjetivos anteriormente enunciados responden a paradojas guardadas en el manejo del lenguaje y la acción humanos. Cuando se escribe: “fantasmas”, se hace una referencia en lo que parece que está pero no está, así entonces el “progreso” que nunca llega y que si llega algo como la “civilización”, podamos valorar su condición y significado de progreso. La “modernidad”, plástica en el sentido sintético de su estructura justificando su lucha contra el historicismo y como finalidad anulatoria del pasado. En el caso de la “Globalización”, un fenómeno en términos de lo que se alcanza a vislumbrar en el impacto e influencia en la vida social de las comunidades tan diversas que parecen no existir sino por medio de una acción clasificatoria que las identifique. Institucionalizar quiere decir (en el sentido de deseo), legalizar y legitimar una serie de ideas heterónomas y convencionales desde aspectos pseudoredentores como las “Revoluciones”: supuestos cambios de ideas en el manejo del poder y la asociación en términos territoriales, materiales, modélicas que representan lo uno y lo otro en la transfinitud del todo y la nada vistos dialécticamente. Hablamos de “visión”, en términos de mirada y no de encuadre visual; por lo que el adjetivo: “capitalista”, se escribe con una finalidad de orientación al abstracto del capital que no es sino una representación axiológica de la clasificación material e inmaterial de las cosas que nos interpelan y pocas veces interpelamos.