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MITO, LITERATURA Y REALIDAD

Gabriela de Francisco Sarabia

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Sigfrido Viguería Espinoza

domingo, 28 noviembre 2021 | 10:18

Fue un encuentro íntimo, ayer, veintiséis…durante una lluvia fría y copiosa en uno de los días de noviembre de este año. Llegue al Salón de Duela de la Presidencia Municipal y estaban dos como sombras, esperando y mojándose con esa lluvia hecha hielo; les salude a Francisco y Oscar, el primero, el autor, a quien iba a presentar y su obra “Long Play”, una obra narrativa de trece cuentos cortos y su seudónimo “Gabriela de Francisco Sarabia”, una alusión familiar entre el drama y la pérdida…el segundo un musico de primer orden en nuestra comunidad, a quien conocí en un Festival, que organice en los años 2005 y 2006 en la Universidad Pedagógica. El escenario de la presentación del libro era incierto, como lo es la vida. Entre la situación pandémica, el clima y la… gente. La sorpresa es que, a pesar de los pesares, personajes íntimos del autor… empezaron a llegar, un heraldo de Comunicación Social del municipio para cubrir el evento de principio a fin, lo cual me sorprendió. Francisco, el autor entre el nervio y el deseo; yo entre la incertidumbre y la alegría de acompañarle. Dimos inicio, presenté al autor y su obra breve, llana y sensiblemente. Lo que importa es que el autor a quien yo veía ensimismado, empezó a brillar con su voz dulce y parsimoniosa…los asistentes complacidos ante la humildad y sencillez de Francisco, quien no se dijo un autor reconocido sin pretensión literaria…un ser humano que necesita ser escuchado en el amor y pasión por la literatura… su oficio, como lo es la carpintería, de la cual sobrevive. Aunque no pretenda lo literario, fue y lo interpelaron algunos con preguntas sobre sus cuentos, adquirieron su obra, se tomaron fotos y le pidieron una dedicatoria. Público como: arquitectos, músicos, políticos, amigos cercanos; fueron para él sus patrocinadores, como lo dijo. Me complace haberlo visto feliz y quebrarse en algunos momentos, irradiando su paz y bonanza interior. Sus textos cortos, llanos y eternos, vieron la luz y fueron escuchados por los asistentes…Mi trabajo ese día fue acompañarle y hacer de su obra y persona un reconocimiento a ese trayecto de veinte años escribiendo…como lector inquieto, curioso y dispuesto…como persona…mi amigo entrañable.