Estado

Que las elecciones SNTE-Chih, sean el hito del auténtico y democrático sindicalismo

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Isaías Orozco Gómez

miércoles, 06 abril 2022 | 21:56

No puede desconocerse que en mucho, el CEN del SNTE bajo la enorme responsabilidad de su secretario general, Maestro Alfonso Cepeda Salas, en sintonía con la política democrática seguida por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y considerando, en esta materia, los acuerdos del TLMEC; ha impulsado en los hechos, el debido respeto a  los derechos constitucionales y estatutarios tanto laborales como políticos, de los trabajadores de la educación pública, que representa.

Desde luego, el antecedente inmediato a este ejercicio cívico-electora-sindical, lo vivieron ya, los trabajadores afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Como tal práctica se ha presentado ya en algunas otras secciones del SNTE.

El martes 5 que después de dos intentos, logramos llegar y entrar a votar como jubilado de la Sección 42, al estar esperando el turno para pasar a emitir nuestro sufragio. Recordamos aquellos años 50, 60, en que  las secciones 8 y 40-42, tenían que rentar algún local o casa modesta de renta económica, para ahí atender los asuntos de los compañeros maestros que prestaban sus servicios aquí en la ciudad capital y en algunas otras poblaciones de importancia del estado.

Qué abnegación, qué modestia, qué sensibilidad, qué voluntad de servicio. Hacían gala  de prestancia en todo momento en que los compañeros sindicalizados requirieran de su apoyo, de su ayuda. Cuántos de ellos ni siquiera contaban con una secretaria. No, dónde iban a tener como sucedió después de los 70, secretarias de sobre o hasta “secretario privado” y “secretario particular” ¡Ah, y por qué no,  chofer a su disposición!   

La sección 8 de maestros federalizados, antes de contar con un terreno para construir su edificio sindical, tuvo que cambiar algunas veces de domicilio “oficial”, porque el número de agremiando crecía y las rentas no se diga. Por su parte, la sección 40-42, si mal no recordamos, antes de irse a la Deza y Ulloa, se ubicó en un local de la Calle Once, cercano a la Calle Ramírez; misma construcción que por algún tiempo fue una especie de central de abastos para el gremio magisterial.

Todavía se tiene en la memoria a maestros que entregaron todo por levantar los muros del sindicalismo: En la Sección 42, Adauto González, Salvador Martínez Prieto, Moisés Avítia, Rubén Beltrán Acosta, Jacinto Gómez Pasillas, Julián Luján, Jesús Aguilar Bueno… Por lo que hace a la Sección 8, cuyos comités tenían pocos “comisionados”, lo que los llevó a atender los asuntos en muy voluntario trabajo en equipo, destacaron, Amador Hernández Arredondo, Che Martínez, Amador Caballero Legarreta, Manuel Pizarro, Bárbara Sixtu, José Ángel Aguirre Romero, Jesús Orozco Mendoza, Dagoberto González Uranga, Carlos Barranco Fuentes, Eloy Gómez Pando, Cesáreo Valles Machuca, Adrián Pacheco (por estimación: Pachequito)…

Ahora bien, de ninguna manera se está sugiriendo que así debió ser la realidad burocrático-sindical, sobresalientemente en la Sección 8. Al contrario, las respetables y reconocidas dirigencias de ambas secciones con la base solidaria, hacían “hasta milagros”, por pasar de unas humildes oficinitas a otras más amplias y acogedoras para todos quienes ahí acudían. Se llegó a tener el lujo de contar con una que otra máquina de escribir eléctrica y un mimeógrafo eléctrico-automático o XEROX. Contar con una o dos líneas telefónicos para uso de la sección, fue todo un éxito.

No, no se quería seguir la misma realidad que casi todos las oficinas de educación, fueran federales o estatales exhibían cotidianamente ante colegas y padres de familia. Por ejemplo, la dirección federal de educación estaba en el Palacio Federal u oficinas de la Quinta Zona Militar, Correos y Telégrafos, con mínimo personal y a veces sin un lugar para sentarse.

Lógicamente, para el bienestar de las dirigencias y su personal de apoyo, así como para todos los maestros y padres de familia, se empezó a entrar en el empuje de la modernidad, pero: “¡Ni tanto que quemara al santo, ni tampoco que no lo alumbrara!”

Muy lamentablemente, se comprobó día tras día, que lo que más importaba a quienes iban llegando (por imposición y en base al corporativismo oficial) no era tanto resolver los ingentes problemas que atosigaban a la base magisterial y a sus familias, sino vislumbrar con sus imágenes rebosantes de falsos lujos.

De ahí que cuando durante la gestión de Moisés Avitia G., se luchó para consolidar PCE, el grueso de la sección en una clara manifestación de UNIDAD DE ACCIÓN y UNIDAD ORGÁNICA, se lanzó a la conquista de lo que de un tiempo para acá se conoce como el “monstruo sagrado” del magisterio estatal. Y de igual manera, fue una gran conquista ejemplar para la clase trabajadora, lo que en su momento, alejándose de mezquindades, Jacinto Gómez Pasillas y compañeros maestros de expresa lealtad, lograron dignificar los salarios, el ESCALAFÓN HORIZONTAL y muy loable y puesta en práctica en otras secciones del SNTE: LA JUBILACIÓN DINÁMICA O ACTIVA.

Por lo que hace a los resultados de la votación en la Sección 42, debo presumir –con orgullo– que dos de los candidatos, desde que fueron mis alumnos en la Escuela Normal del Estado “Luis Urías Belderráin” allá por los años ochenta del siglo XX, han gozado de mi estimación y reconocimiento, pues ambos fueron destacados estudiantes, cumplidos en sus obligación de alumnos-estudiantes, respetuosos de sus condiscípulos, de sus catedráticos y de todo el personal que laboraba en tan Benemérita Institución de educación superior. Me  refiero al Maestro Fernando Pacheco Ríos, y al Maestro Manuel Quiroz Carvajal, quien se alzó con el triunfo.

COMPAÑERO MANUEL QUIROZ CARVAJAL, CONFIAMOS EN QUE LOGRARÁ LA UNIDAD DE TODO EL MAGISTERIO Y RECUPERAREMOS LAS GRANDES CONQUISTAS QUE TANTO COSTARON A LOS DOCENTES DE TODO EL ESTADO. ¡Viva Chihuahua, viva México!