Estado

A éstos sí les hizo justicia la Revolución Mexicana

.

Isaías Orozco Gómez

miércoles, 17 noviembre 2021 | 21:27

En términos generales, y basados en el Materialismo Histórico, algunos investigadores estudiosos de la Historia Patria y Matria de los Estados Unidos Mexicanos (EUM), consideran como una sola lucha revolucionaria del pueblo mexicano, la Guerra de Independencia (1810-1821), la Guerra de tres Años o de Reforma (1857-1860), y propiamente la Revolución Mexicana de 1910-1924; durante las cuales se enfrentaron dos fuerzas evidentemente disímbolas, respectivamente: realistas e insurgentes; conservadores y liberales; porfiristas- reaccionarios y liberales-revolucionarios. 

En cada una de esas largas y sangrientas etapas reivindicatorias de la vida del México post-novohispano, los valerosos y epónimos adalides del pueblo mexicano, tales como: Hidalgo y Morelos; Benito Juárez García, Valentín Gómez Farías, Melchor Ocampo, y demás pléyade de pensadores y reformistas liberales; los hermanos Flores Magón, Francisco Villa, Emiliano Zapata… entregaron lo mejor de sus vidas, de su esfuerzo intelectual y físico-militar  en los frentes de batalla, en aras de la libertad individual y colectiva; de la  independencia política, económica, ideológica y educativo-cultural; de la soberanía de la naciente República Mexicana y el real establecimiento del Estado laico.

Con lo cual, en esencia  se pretendió establecer la justicia social para  beneficiar a la clase pobre y grupos explotados de todo el territorio nacional como lo fueron y siguen siendo las etnias originarias o indígenas, y poblaciones mestizas que todavía para inicios del siglo XX, “vivían” o sobrevivían como esclavos o semiesclavos de las haciendas, de las minas y de los obrajes;  a la clase trabajadora de las diversas fábricas existentes en las poblaciones urbanas de mayor importancia de los EUM de entonces.

Empero, para mayor desencanto y desgracia de esos miles y miles  de mexicanos –hombres y mujeres– de todas las edades, del medio rural y urbano, que fueron quienes práctica y patrióticamente empuñaron el machete, la espada, el rifle y el revólver para acabar con sus opresores, los verdaderos beneficiarios, hasta la fecha de esas fratricidas y sangrientas batallas, no fueron  éstos, sino los descendientes de quienes estuvieron alejados del olor a pólvora, de los frentes y trincheras de batalla, así fuera en la campiña como en las incipientes zonas urbanas.

De tal manera, a quienes sí les hizo justicia la Revolución, fue a un considerable número de “políticos” que se hicieron del poder por medio del partido oficial o de Estado y convirtieron la Revolución en “robolución”, convirtiéndose en exitosos capitalistas propietarios de grandes extensiones de tierras urbanas y rurales (latifundios ganaderos, extensos huertos manzaneros, nogaleros…) en casatenientes, socios de la banca, dueños de complejos turísticos en las costas del país, de la industria farmacéutica, de la industria de transformación, de las minas, acaparadores de la producción del campo estableciendo precios leoninos, etcétera.

A éstos sí les hizo y les sigue haciendo justicia la Revolución, a las familias más ricas de los EUM que tiene sus pilares multimillonarios en dos sectores tradicionales de la economía nacional: MINERÍA y SERVICIOS FINANCIEROS, que son también de los negocios más rentables del país. 

Así, de las 10 familias más acaudaladas de México, de acuerdo con datos actualizados de la revista ‘Forbes’, ocho de ellas han amasado sus fortunas ayudadas de importantes negocios en el sector financiero (bancos) o en la industria minera y derivados.

Tan les hizo justicia la Revolución Mexicana, que la persona más rica del país es Carlos Slim, que además de otros negocios cuenta con Banco Inbursa, Minera Frisco, Telmex y Telcel. Le siguen Germán Larrea, con Grupo México; Ricardo Salinas Pliego, con Banco Azteca; Alberto Bailleres, con la Minera Peñoles y Antonio del valle Ruíz, con el banco Ve por Más.

Dentro de esas diez mejores (top ten) familias que más han acumulado riquezas en el territorio nacional, además les hizo justicia la “Robolución” a Francisco Beckmann y María Asunción Aramburuzavala, quienes no viven de la minería y la banca, sino “embruteciendo” y empobreciendo más al pueblo produciendo y vendiendo Tequila Cuervo y cerveza del Grupo Modelo, respectivamente.

Cómo no iban a estar apoyando y apoyados en los partidos oficiales (PRI-PAN) esos y otros más archimillonarios  del país, si tan sólo las ocho familias con negocios en la minería y servicios financieros CUENTAN CON UNA FORTUNA CONJUNTA de 131 mil millones de DÓLARES. 

Para dimensionar, al tipo de cambio actual de 20.50 pesos por dólar, la riqueza de dichas familias asciende a alrededor de 2 BILLONES 700 MIL MILLONES DE PESOS, LO QUE EQUIVALE A 20 POR CIENTO DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO DEL PAÍS, O A MÁS DE LA MITAD DE LOS 5 BILLONES DE PESOS QUE TIENEN AHORRADOS 70 MILLONES DE MEXICANOS PARA SU RETIRO. (Braulio Carvajal, La Jornada, 7/11/21).  

Sí, les hizo justicia la Revolución a los del grupo Atlacomulco, a “Los Depredadores [protagonistas de] La historia oculta del presidencialismo en México” (Francisco Cruz-Marco A. Durán, 2017): Echevarría, De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto y adláteres, quienes sumieron a los EUM en la mediocridad y descalabro en las materias económica, fiscal, monetaria, comercial, laboral, ENERGÉTICA, migratoria, poblacional, educativa, social, de seguridad pública y agropecuaria, provocando el colapso económico-financiero, crisis estructural, y, en distintos períodos, llevándolo a la descomposición, a la ruptura del tejido social y a la incertidumbre…

¡Ah, pero eso sí! Se beneficiaron tanto de la Revolución, que hasta se adjudicaron para muchos años, la propiedad de muy productivos pozos petroleros.

Mientras que a las comunidades indígenas, a los campesinos y obreros descendientes de   quienes “se la partieron” y fueron los verdaderos autores materiales de la lucha armada revolucionaria, que en los momentos actuales –hoy por hoy–, constituyen más de 60 millones de mexicanos existiendo en la POBREZA  EXTREMA, cuyos ingresos diarios, no son suficientes para adquirir  la Canasta Alimentaria Normativa o Básica. En México, la Canasta Alimentaria Normativa, desde 1997 se estableció en $241.70 mensuales (¡!).

La Revolución Mexicana no les ha hecho justicia a más de 90 millones de mexicanos POBRES que son aquellas personas, familias, etnias y grupos de personas cuyos recursos (materiales, sociales y culturales) son tan limitados que los obligan a estar excluidos de una forma de vida mínimamente aceptable. Aquellos que no tienen un nivel de nutrición y salud suficiente, que carecen de vivienda y vestido dignos, que difícilmente pueden acceder a la educación media superior y superior, que…

No les ha hecho justicia la Revolución, a esos millones y millones de trabajadores de la ciudad y del campo que ¡ahora sí!, el sempiterno líder de la CTM, Doroteo Zapata, opina que deben ganar 10 mil pesos mensuales; superándolo en ese sentido Salvador Carrejo Orozco, presidente de la Coparmex, al expresar que se requiere que una familia tipo de cuatro personas, tengan ingresos libres de impuestos de 19 mil o cercano a los 20 mil pesos mensuales. 

Enorme reto tiene el régimen de la Cuarta Transformación, para que, por fin, en aras de lo asentado, sea toda una realidad la insatisfecha histórica esperanza: POR EL BIEN DE TODOS, PRIMERO LOS POBRES.