El Paso

Se une El Paso para combatir el odio

En una procesión solemne, voluntarios cargaron 23 cruces, cada una con el nombre de una de las víctimas mortales

Jaime Torres / El Diario de El Paso / La ceremonia en Ponder Park mezcló la fe con la impotencia de no poder cambiar las leyes de armas ni la discriminación antihispana
Jaime Torres / El Diario de El Paso
Jaime Torres / El Diario de El Paso
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jueves, 04 agosto 2022 | 06:00

En la conmemoración del tercer aniversario de la masacre de Walmart de Cielo Vista –que dejó 23 muertos y 23 heridos el 3 de agosto de 2019– líderes comunitarios de El Paso rechazaron la retórica racista que detonó el mayor ataque antihispano en la historia moderna de Estados Unidos.

Unidos contra el odio, activistas, sobrevivientes y religiosos advirtieron que la retórica racista sigue vigente en este país, por lo cual la posibilidad de un nuevo atentado de esta clase permanece latente.

“Fuimos testigos de las terribles consecuencias del odio”, declaró enfático monseñor Mark Seitz, obispo de la Diócesis de El Paso.

El prelado participó en una ceremonia solemne realizada el miércoles por la mañana en el Parque Ponder y que fue convocada por la Red Fronteriza por los Derechos Humanos (BNHR).

Durante el evento se realizó una procesión solemne en la que voluntarios cargaron 23 cruces, cada una con el nombre de una de las víctimas mortales del atentado terrorista doméstico.

Los voluntarios caminaron por uno de los senderos para luego colocar las cruces en la plaza principal del parque, dejando al centro una réplica de la Estatua de la Libertad, símbolo de la comunidad migrante que distingue a los Estados Unidos. 

“Sabemos que el que disparó el gatillo no fue el único responsable, sino que hubo también quienes promueven una narrativa de odio contra los mexicanos, contra los migrantes, viniendo desde el presidente Trump”, afirmó Fernando García, director de la BNHR, en su alocución.

Para el derechohumanista, el acontecimiento mortal no fue un evento circunstancial o de un ataque de salud mental, sino que provino claramente de una política y un mensaje en el que se juega con el racismo. “Fue una ataque de terrorismo racial motivado por el supremacismo blanco”, subrayó categórico.

Manifestó que no se puede hablar sólo de que hubo víctimas y ataques sin entender porqué sucedió. “Creo que es lo que ha faltado en la reflexión de otros eventos que suceden aquí en la región, no se habla tanto de ello, por lo que nosotros queremos reenfatizar que ha sido este discurso de odio, racista, supremacista blanco, lo que originó que se creara este ataque”, afirmó el líder de BNHR.

El obispo Seitz expresó, además de recordar y orar por las víctimas, que es importante responder a las situaciones que permitieron este evento y analizar esos malos pensamientos que permitieron a una persona considerar que la gente de México y las minorías representaban una amenaza para el país.

“Necesitamos recordar y rezar por los fallecidos y cómo un homenaje a ellos es trabajar en cambiar esta mentalidad y decir que no debe ser así. Es un gran pecado y un gran crimen pensar de esta amenaza… Debemos actuar aún más”, detalló el prelado al coincidir que, como sociedad, “fuimos testigos de las terribles consecuencias del odio”.

Manifestó que es fundamental para la Iglesia porque “las enseñanzas de nuestro Señor es que debemos respetar a cada persona, como hija o hija de Dios creada en persona por Dios, y si pensamos así no podemos pensar que pueda pasar a cualquier persona que respeta la dignidad a cada persona”.

“Eran personas llenas de amor, regalos de Dios y ahora no están con nosotros porque hemos permitido que las armas pueden estar tan presentes en nuestra comunidad, armas de guerra no caseras, sino para matar a un enemigo”, manifestó tras resaltar que esas armas sólo deben ser utilizadas por miembros de las fuerzas armadas.

Recuerdan a sus padres

Visiblemente consternados y con gran dolor, Ivonne y Guillermo González permanecieron al lado de las cruces de sus familiares Leonardo y Maribel Campos, quienes fueron alcanzados por las balas del pistolero que viajó 600 millas –más de mil kilómetros–, de Allen, Texas, a El Paso, para cometer el atentado, en su afán por exterminar a miembros de la comunidad mexicana y latina.

“Lo único que me da fuerza es ver todo el apoyo que nos da la gente, eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante”, dijo Ivonne al referirse a sus padres y quien junto con su esposo abrió la puerta de la jaula para soltar a una decena de palomas blancas, las cuales volaron por el cielo azul.

Denuncian despojo

Durante el acto conmemorativo muchas fueron las voces que denunciaron el racismo, la supremacía blanca, la intolerancia y la militarización en la frontera, elementos que, a decir de los expositores, continúan haciendo cada día más difícil y peligrosa la vida de los ciudadanos migrantes.

“No debemos de olvidar que América, Estados Unidos y Texas fueron creadas, construidas bajo un cimiento de racismo y de supremacía blanca. Aquí donde estamos parados era México hace muchos años, pero a través del despojo, del racismo y de la violencia fue como los colonos que hoy se pasean orgullosamente con sus armas que traen sus símbolos de las banderas confederadas y símbolos de Trump se adueñaron del territorio”, dijo Carlos Marentes, dirigente de la organización de Trabajadores Agrícolas Fronterizos.

Señaló que todo eso es importante entenderlo porque no se puede acabar con la violencia solamente intentando que la gente mala se convierta en gente buena. Tiene que haber una transformación en la sociedad, apuntó.

“Y claro que no debemos de olvidar que una transformación para el combate del racismo, el cual está presente cada día, es llamar a cuentas a las instituciones, que han sido las responsables de que estas tragedias están ocurriendo en nuestro país”, expresó al referirse a la matanza registrada en Uvalde, Texas, en donde murieron 19 niños y dos maestras.

Manifestó que las muertes fueron posibles gracias a la intervención tímida, a la intervención fallida de los cuerpos policiacos: “falló el Estado, el Condado, la Ciudad”, denunció el líder de los trabajadores del campo.

Recordó que hace tres años ocurrió lo mismo que en Uvalde, al llegar un tipo que pudo arribar desde tan lejos y disparar en el estacionamiento y entrar a la tienda Walmart para disparar y matar a gente inocente. 

“¿Y dónde estaba la policía?”, preguntó y se contestó: “igual en Uvalde, estaba resguardada para evitar exponerse a que una bala les pegara… tenemos que cambiar las instituciones, terminar la violencia contra las mujeres y contra los migrantes. Tenemos que hacerlo firmemente cada hora, cada día, cada semana, siempre en memoria de los 23 mártires de la masacre”, propuso. 

Marcó su vida

Irma Cano, empleada de la empresa Walmart y testigo presencial de la masacre, narró entre lágrimas el fatal acontecimiento y envió palabras de aliento a los deudos y sobrevivientes del atentado, luego de describir el hecho que la marcó con una gran tristeza para siempre.

Para los asistentes su proceder fue reconocido como la de una heroína al actuar con rapidez y lograr salvaguardar la vida de los clientes que se encontraban en fila justo en el registro tres, que ella atendía, a un lugar seguro. “Luego de escuchar los disparos y ver al tirador alerté en inglés y español a los clientes del peligro en que nos encontrábamos”, dijo la trabajadora, con 21 años de servicio en el supermercado.