El Paso

Desborda expectativas debate vicepresidencial

Tras hospitalización de Trump

The New York Times / Kamala Harris

The New York Times

miércoles, 07 octubre 2020 | 06:00

La hospitalización del presidente Donald Trump debido al coronavirus ha catapultado el debate vicepresidencial que se llevará a cabo hoy miércoles y lo ha colocado bajo los reflectores a un grado extraordinario, ejerciendo presión sobre el vicepresidente Mike Pence y la senadora Kamala Harris para usar ese foro y volverle asegurar al ansioso público que están preparados para convertirse en presidentes.

El diagnóstico de Trump de padecer un virus potencialmente letal –y el hecho de que tiene 74 años y su rival demócrata, Joe Biden, tiene 77 años– es un recordatorio directo de que Pence o Harris podrían terminar siendo presidentes, contrario a ser sólo los contendientes para la nominación del 2024 y más allá.

Para Pence, es muy probable que el debate de este miércoles lo obligue a responsabilizarse del récord de esta administración respecto a un virus que ha infectado a 7.4 millones de estadounidenses –incluyendo a Trump, el hombre más protegido del país– y responder por su propia protección como presidente del equipo federal de lucha contra el coronavirus. 

Para Harris, quien fue procuradora, el debate es una oportunidad para demostrar que es capaz de ser presidenta en una emergencia nacional, así como también, debe demostrar que puede desafiar el récord de Covid-19 de Trump sin parecer excesivamente agresiva en contra de un presidente enfermo.

Dependiendo de lo rápido que pueda recuperarse Trump, su condición también podría forzar la cancelación de los dos debates restantes entre Trump y Biden, aunque ayer el presidente aseguró que está listo para el próximo encuentro con su rival. 

 ¿Última oportunidad?

Si se llegaran a suspender los debates entre los dos candidatos a la Presidencia, la sesión de 90 minutos de este miércoles podría ser el debate final de esta temporada electoral presidencial y la última oportunidad para que ambos partidos logren contar con una enorme audiencia.

Eso podría ser particularmente significativo para Trump, cuya indisciplinada actuación en el debate de la semana pasada hizo que los votantes de algunos estados clave le dieran la espalda.

Raphael J. Sonenshein, director ejecutivo del Instituto Pat Brown para Asuntos Públicos de la Universidad Estatal de California en Los Angeles, comentó que un debate entre los dos compañeros de fórmula en cualquier otro año hubiera sido poco más que algo “adicional” políticamente. El enfrentamiento vicepresidencial de este miércoles que se llevará a cabo en Salt Lake City podría ser marcadamente diferente, dijo, “tomando en cuenta la edad y vulnerabilidad de los candidatos que se están postulando para presidente”.

“El debate vicepresidencial podría ser lo único que se lleve a cabo”, agregó Sonenshein, quien estuvo en el panel de moderadores del debate de Harris al Senado en el 2016.

Las competencias vicepresidenciales en raras ocasiones determinan las elecciones presidenciales, particularmente en una que tiene la dominante presencia de Trump en las boletas. Sin embargo, este debate se va a llevar a cabo en medio de una crisis: un presidente hospitalizado y enfermo de un virus que ha provocado la muerte de más de 200 mil estadounidenses, y una serie de preguntas sin respuesta acerca de la gravedad de su enfermedad, su diagnóstico y cuándo –o si puede hacerlo– va a regresar a la campaña. La elección será en cuatro semanas.

Los sondeos desde principios del verano han mostrado en desventaja a Trump respecto a Biden, aumentando la importancia de ese tipo de eventos de atención masiva.

Pence y Harris habían estado hasta ahora eclipsados por la competencia entre Trump y Biden. 

 Estilos diferentes

Pence enfrentará una carga adicional durante la mayor parte de este momento, tomando en cuenta que en muchos sondeos Biden está aventajando y las decrecientes oportunidades que tiene de cambiar la trayectoria de la competencia.

Pence, de 61 años y ex gobernador de Indiana, ha prestado sus servicios durante 12 años en el Congreso. Harris, de 55 años, fue procuradora general de California y procuradora de Distrito de San Francisco antes de ser electa al Senado.

Los dos aportarán un estilo marcadamente diferente a este debate. Pence, en su sesión con Kaine y durante un debate anterior cuando se postuló para gobernador de Indiana, demostró ser una figura tranquila y disciplinada y es difícil que se ponga nervioso y tomando en cuenta sus modales suaves es inesperadamente adepto a seguir atacando.

“Hay una razón por la que la gente cuestiona la confiabilidad de Hillary Clinton –y por eso están poniendo atención”, dijo Pence en su polémico debate, por lo menos para los estándares del 2016, con Kaine.

Él habla rápidamente, y en raras ocasiones deja espacios entre cada frase para que un contrincante pueda intervenir”. “Es una persona que debate de una manera consistente, tranquila y regulada”, comentó John D. Podesta, quien fue el presidente de la campaña de Clinton en el 2016. “Su experiencia como presentador de radio le enseñó a estar bien preparado. En este debate será el anti-Trump y será lo opuesto a lo que vimos el martes pasado”.

“Él es persistente. Vendrá bien preparado y va a atacar pero será muy modulado y tranquilo”.

Harris ha demostrado ser una interlocutora intensa y efectiva como miembro del Comité Judicial del Senado. Logró subir sus bonos entre los demócratas con su cuestionamiento agresivo contra el procurador general William Barr, entre otros funcionarios.

En un debate, puede ser fulminante y metódica, usualmente mira su atril y garabatea algunas notas mientras espera su turno para hablar, antes de atacar.

Jeff Weaver, asesor de alto rango del senador Bernie Sanders, la catalogó como una fuerte polemista. “Debido a sus antecedentes como procuradora, es alguien que es buena dominando la presentación como lo haría en una Corte”, dijo.

“Ella es mejor en la ofensiva. Cuando está en la ofensiva, se puede anotar más puntos que en la defensa”, dijo Weaver.

Neil Newhouse, encuestador republicano, comentó que el debate atraerá una gran atención sobre ambos candidatos. Pero en una campaña en donde está en juego algo extraordinario, comentó que la pregunta definitoria para los votantes será si Trump se merece un segundo término.

“Mucho de eso está sucediendo cada día y cada semana en este momento, aunque creo que el debate vicepresidencial va a quedar olvidado para el día de la elección”, dijo.